domingo, 7 de diciembre de 2014

Adelante, pase

El 1 de diciembre la puerta comenzó a abrirse sola. Nosotros aprendimos a vivir expectantes. "¿Quién vendrá ahora?" Decíamos a todas horas al sentir el chillar de la puerta.

Nos imaginábamos visitas muy distinguidas, al Papa ofreciéndonos santidad, al alcalde nombrándonos ciudadanos ilustres, a una celebridad pidiendo alojamiento, al presidente demandando un vaso de agua, a un editor suplicándonos publicar un libro nuestro.

A veces pensábamos aterrados que la Mala Hora había llegado, o que venían a embargarnos la vida, o que se trataba de un ladrón de profesión, o quizás un vendedor de milagros, o un simple limosnero. Mamá llegó a pensar que se trataba de Papá, Lucía deseaba que fuera su ex, un patán, y yo sólo quería que me vinieran a buscar los aliens.

              Nos pusimos en tantas situaciones extraordinarias que cuando supimos la verdad nos desencantamos: el gato había aprendido a abrir la puerta para escapar un rato de esta casa de locos. 

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