miércoles, 5 de noviembre de 2014

La Tierra añora a los humanos
















Cuando los humanos desaparecimos de la Tierra
-migraron a otro mundo, más grande-
nuestro planeta lloró océanos de tristeza,
se inundó con penas como mares,
sus sentimientos se revolvían en una tormenta
que provocó iras del porte de los huracanes.

Cuando los humanos desaparecimos de la Tierra,
ella se sintió inmensa, demasiado grande. 
Extrañaba las bulliciosas ciudades repletas,
las poblaciones demasiado gigantes,
nuestra pasión aventurera por recorrerla,
e incluso, los daños que le ocasionamos. 

Cuando los humanos desaparecimos de la Tierra,
ella se sintió sola y sufrió la pena más grande.
Se le habían agotado todos sus delirios de grandeza.
¿De qué le servían ahora todos sus recursos naturales?
Ya no será La Tierra de una raza que controle mil planetas,
sólo fue una abandonada, como una olvidada madre.

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