jueves, 30 de octubre de 2014

La mesa está servida



La mesa está servida.
De entrada, una masa líquida rojiza,
insalubre, apestosa, podrida,
las aguas de todas las pasiones no reprimidas. 

Como plato fuerte arroces con verduras y carnes,
la tierra sangrando a mares
mientras la humanidad la devora como parásitos voraces.
Está delicioso: a autodestrucción sabe.

¡Sírveme una copa de ese sabrosón vino!
¡Bebamos por nuestros deseos incumplidos!

Incontables comidas desfilaban por mi plato
apilando delicias y placeres de un rato
mientras mis problemas y miedos iban tapando.
Adiós a las apariencias, bienvenidos instintos insanos.

Para terminar, debo elegir un postre, comer más es pecado.
me presentan una deliciosa multitud de colores variados.
¿Qué hago? Los comería a todos con agrado,
¡Yo creo que el pecado es desperdiciarlos!

No pude resistirme y rompí las reglas.
Me lanzaron fríamente por la puerta.

Vendí mi alma por un festín exuberante.
Prometieron con comida la naturaleza humana mostrarme
y sólo miserias lograron darme.
Además, quedé con hambre.

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