jueves, 2 de octubre de 2014

Un refugio llamado padre



Llegó al mundo unos meses más tarde
y lo transformó completamente
alterando relaciones, vidas,
dándole a sus padres un nuevo presente.

En su llanto insaciable
residían todos los temores de su padre:
¿Qué hago ahora? pensaba,
¿Qué es ser padre? ¿Cómo se hace?

Luego vinieron los tropiezos
y la terrible enfermedad del trabajo
pero de todo esto sanaba
cuando veía al hijo crecer sano.

Y lo hizo muy velozmente,
pues cuando se acostumbró al niño
ya era un adolescente inmaduro
buscando ciegamente su propio camino.

E intentaba guiar a su hijo,
pero él se alejaba resuelto
con una firmeza inquebrantable.
¿Y cómo lo acerco a mí de nuevo?

A veces, sentado en su oficina,
sentía que se le escapaba de las manos,
se preocupaba de él, es cierto,
pero no como había deseado.

Los años pasaban, se volvía viejo,
las fuerzas le escaseaban,
hubiera querido tener un descanso
pero su hijo todavía lo necesitaba.

Después de años dándole todo
vio orgulloso a su hijo ya formado,
y no pudo contener las lágrimas
cuando éste le dijo con agrado:

"Gracias por convertirme en hombre,
por no haber pasado nunca hambre
por cuidarme, por quererme.
Gracias viejo por ser mi padre".

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