martes, 21 de enero de 2014

Un camino plagado de espejos.


En el otro extremo del túnel
se asoma la silueta de lo que deseo.
Camino resuelto, debo cambiar,
asesinar a Medusa, cual Perseo.
Es un trayecto difícil,
me acompaña un enfermo,
representando mis falacias,
mi yo pasado marchito, negro.
¡Aléjate de mí, vete!
¡En ti veo mi reflejo!
¡Debo deshacerme de ti,
debo romper con el espejo!
Corro, veloz, me distancio,
pero él no está lejos.
Me persigue, creo que no puedo
simplemente dar un rodeo.
Debo enfrentarme a él,
enfrentarme a lo que me tiene preso:
mi yo pasado erróneo,
los más desdichados versos,
el beso de la deshonra,
mi corazón imperfecto.



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