domingo, 11 de mayo de 2014

Un día las aves volaron

(Fotografías de Estefania Aguirre).

Un día las aves volaron.
Volaron muy, muy alto
y de pronto se esfumaron.
Sin ellas nos habíamos quedado.
Se fueron lejos, muy lejos,
a una tierra sin progreso,
libres de su mayor riesgo:
los humanos y sus avaros deseos.
El pánico se hizo presente
en aquellas personas dementes
a quienes no les cabía en la mente
que sus aves volaran libremente.
En el cielo sólo habitan insectos
y algunos voladores inventos.
Las nubes, sin acompañamientos,
lloran de aburrimiento.
El viento trae el sonido del silencio.
Antes, el ave cantaba su evangelio,
ahora lo hace el tedio,
bocinas, griteríos, locura sin remedio.
Y entonces las extrañamos.
Sus colores, sus cantos,
sus acrobacias, sus saltos
y esa libertad que tanto envidiamos.

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